El vendedor de seguros y los adolescentes - Cuento #23
Abstraído ante su café, la holgura de la ropa le molestaba y le sobraba el azúcar. Los dedos le dolían, se había mordido hasta la raíz de la uña. Al lado el maletín, delante la espera. Las comisiones habían devorado el compañerismo y le daban igual las pólizas, los impresos, las ofertas, los productos. El irritado vocerío aun permanecía en su cabeza. Se afeitaba el cráneo para olvidarlo. Había en el griterío algo impenetrable, profundo, un solaz reparador de cada subjetividad voceante, algo, sin embargo, obligado al olvido. El vendedor de seguros había hablado ante una clase que llenaba el aula. Les había pormenorizado las cláusulas que incluye un seguro de vida. En definitiva, les había hablado de la muerte. De ahí las enérgicas protestas que había recibido. Ahora él no podía expulsar ese jaleo de su cabeza rapada. Ahora ellos no pueden olvidar la idea de que su muerte tiene un precio.
